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Plutonomía – Plutonomy – Definition – Definición

26 abril, 2011 4 comentarios

The term plutonomy refers to an economy where the balance of wealth is extremely uneven. In a plutonomy, a small percentage of the population controls the majority of the wealth. This wealthy group has the highest income, and controls much of the spending and economic growth. This phenomenon is usually created by explosive economic growth powered by advances in technology, where enormous amounts of money are made by a select few. Some people think that this contributes to the loss of the middle class, that there are the rich and everyone else.

The word plutonomy was coined by Ajay Kapur, a financial analyst for Citigroup, to describe countries that have inequality of wealth distribution, and tremendous national income. The United States was identified as one of these countries. The term actually combines the words economy and plutocracy, with plutocracy meaning government by the wealthy, to create a word that refers to the control of the economy by the wealthy.

In the United States, it is estimated that the richest 10 percent of American households control more wealth including money and other assets than the remaining 90 percent. This is one of the things that makes the United States an example of a plutonomy. The massively uneven distribution of wealth means that this small percentage of extremely wealthy people have a much greater effect on the economy than the rest of the population combined.

According to some theories, a plutonomy occurs when a relatively small number of people earn huge sums of money, frequently during an economic boom. One of the noted causes of these enormous incomes would be advances in technology. When a new technology becomes part of the mainstream culture, it generates wealth for the relative few people who control the new technology. An example of this would be the spread of internet use generating large sums for the internet service providers and the owners of major websites, particularly now that the majority of households have internet connections.

Another aspect of plutonomy states that this uneven distribution of wealth creates just two economic classes, the rich and everyone else, or the non-rich. This is because there is such a large gap between the rich and the non-rich that very little middle ground exists. The rich control the economy not only through generating wealth, but by spending much more than the non-rich, close to 70 percent of all spending, according to some estimates. They also further influence the economy by affecting the national debt; they spend a much larger percentage of their incomes, borrowing more and saving less than the non-rich.

El término Plutonomía (del gr. πλουτο- rico y οἰκονομία, economía) un préstamo del inglés (plutonomy) idioma en el cual designa un tipo de economía “que es significantemente influida por los muy ricos”.

De acuerdo al grupo Forbes, en una plutonomía “el crecimiento económico es potenciado y consumido por la riqueza de la clase más alta de la sociedad. La plutonomía hace referencia a un tipo de sociedad donde la mayor parte de la riqueza es controlada por una minoría que siempre decrece, como tal, el crecimiento económico de la sociedad es dependiente de las fortunas de la minoría adinerada”.

Un informe interno -Mayo del 2005- del Citigroup entiende lo anterior como un sistema en el cual “los ricos dominan los ingresos, riqueza y consumo” agregando: “Nuestra tesis es que los ricos son los promotores dominantes en la demanda en muchas economías alrededor del mundo (los EEUU, Reino Unido, Canadá y Australia) … creemos que los capitalistas globales van a obtener una parte aun más grande de la riqueza mundial sobre los próximos años”. Fue este informe -o más bien, su descubrimiento- lo que puso el término en la atención pública. (ver más abajo)

El documento del Citigroup especifica: “nos gustan las empresas que venden o prestan servicios a los ricos: bienes de lujo, bancos privados, etc” porque “en una plutonomía no existe ese animal ‘el consumidor de EEUU’ o ‘el consumidor del Reino Unido”. Hay consumidores ricos, pocos en número, pero desproporcionados en el porcentaje gigantesco de sus ingresos y consumos que ejercen. Y hay el resto, los “no ricos”, las multitudes numerosas, pero que cuentan por sorprendentemente poco del consumo nacional”. Más adelante ese informe se refiere a esa “multitudes numerosas” como “las masas”, “los inquilinos” (peasants, en el sentido de ocupantes temporales, no educados y casi sin derechos.) etc.

El caso estadounidense

En Estados Unidos, el 1% de la población posee la misma riqueza que el 90% de menores ingresos, siendo el 20% más rico quien consume más de la mitad del total de lo existente en el mercado, siendo por tanto el 1% de la población quien decide, a través de su capital e inversiones, la política económica nacional.

El estudio de Citigroup

La palabra se hizo conocida debido a su uso por los analistas de Citigroup en 2005 en su documento The Plutonomy Symposium: Rising Tides, Lifting Yachts. (Simposio Plutonomía: mareas altas elevan yates) para describir el crecimiento en positivo de la economía estadounidense durante en un momento con índices de mala salud económica, como el aumento de la pobreza, de las ratios de interés y de la deuda pública. El estudio ve una oportunidad de negocio en la plutonomía y señala a la democracia como la única amenaza, al tener la misma capacidad de voto cualquier persona y poder inclinar la balanza hacia un gobierno que limitara la acumulación de capital de este modo.

Los analistas argumentaban que si la economía continuaba creciendo en un momento de elementos contradictorios era porque la clase social más rica mantenía ese crecimiento. También pensaban que Canadá, la U.E. con Gran Bretaña a la cabeza o China estaban creando plutonomías.

Las raíces Gnósticas de la Modernidad

11 enero, 2011 2 comentarios

El gnosticismo es un conjunto de corrientes sincréticas filosófico-religiosas que llegaron a mimetizarse con el cristianismo en los tres primeros siglos de nuestra era, convirtiéndose finalmente en un pensamiento declarado herético después de una etapa de cierto prestigio entre los intelectuales cristianos. En efecto, puede hablarse de un gnosticismo pagano y de un gnosticismo cristiano, aunque el más significativo pensamiento gnóstico se alcanzó como rama heterodoxa del cristianismo primitivo.

El término proviene del griego Γνωστικισμóς (gnostikismós); de Γνωσις (gnosis): ‘conocimiento’.

Introducción

El gnosticismo cristiano, pagano en sus raíces, llegaba a presentarse como representante de su tradición más pura. El texto gnóstico Eugnosto el beato parece ser anterior al nacimiento de Jesús de Nazaret.

La enorme diversidad de doctrinas y “escuelas gnósticas” hace difícil hablar de un solo gnosticismo. Algunos denominadores comunes de su pensamiento, no obstante, podrían ser:

  • Su carácter iniciático, por el cual ciertas doctrinas secretas del Cristo o el “ungido” estaban destinadas a ser reveladas a una élite de iniciados. De esta forma, los gnósticos cristianos reclaman constituir testigos especiales de Cristo, con acceso directo al conocimiento de lo divino a través de la gnosis o experimentación introspectiva a través de la cual se podía llegar al conocimiento de las verdades trascendentales. La gnosis era pues la forma suprema de conocimiento, solamente al alcance de iniciados.
  • El mismo conocimiento de las verdades trascendentes producía la salvación. Según las diversas corrientes, la importancia de practicar una vida cristiana podía variar, siendo en cualquier caso algo secundario.
  • Su carácter dualista, por el cual se hacía una escisión tajante entre la materia y el espíritu. El mal y la perdición estaban ligados a la materia, mientras que lo divino y la salvación pertenecían a lo espiritual. Por esa razón no podía existir salvación alguna en la materia ni en el cuerpo. El ser humano sólo podía acceder a la salvación a través de la pequeña chispa de divinidad que era el almaespíritu. Sólo a través de la conciencia de la propia alma, de su carácter divino y de su acceso introspectivo a las verdades trascendentes sobre su propia naturaleza podía el alma liberarse y salvarse. Esta experimentación casi empírica de lo divino era la gnosis, una experiencia interna del alma. Aquí se puede ver en elplatonismo un antecedente claro del gnosticismo, tanto en su dualismo materia-espíritu, como en su forma instrospectiva de acceder al conocimiento superior, siendo la gnosis una versión religiosa de la mayéutica de Sócrates. Este dualismo también prefigura el futuro maniqueísmo.
  • Su peculiar cristología: Siendo la materia el anclaje y origen del mal, no es concebible que Jesucristo pudiera ser un ser divino y asociarse a un cuerpo material a la vez, puesto que la materia es contaminadora. Por esa razón surge la doctrina del Cuerpo aparente de Cristo, según la cual la Divinidad no pudo venir en carne sino que vino en espíritu mostrando a los hombres un cuerpo aparentemente material (docetismo). Otras corrientes sostienen que Jesucristo fue un hombre vulgar que en la época de su ministerio fue levantado, adoptado por una fuerza divina (adopcionismo). Otras doctrinas afirman que la verdadera misión de Cristo era transmitir a los espíritus humanos el principio del autoconocimiento que permitía que las almas se salvaran por sí mismas al liberarse de la materia. Otras enseñanzas proponían incluso que Jesús no era un ser divino.
  • Peculiares enseñanzas sobre la divinidad. Entre éstas se encontraba la de que todo espíritu era divino, incluyendo la parte espiritual del hombre (el alma), que no necesitaba a nadie para salvarse a sí mismo, siendo Cristo enviado a revelar esa verdad. Por otra parte, el creador/ordenador de la materia (llamado Demiurgo), al multiplicar con su creación la materia, sería un ser malvado y opuesto al verdadero Ser Supremo del cual surgió.
  • Conclusiones éticas muy divergentes: Siguiendo la idea de la condenación de la materia, algunas corrientes afirmaban que era necesario el castigo y martirización del cuerpo para, a través del padecimiento de la carne, contribuir a la liberación del espíritu, propugnando un modo de vida ascético. Sin embargo, otras corrientes afirmaban que, siendo la salvación dependiente únicamente de la gnosis del alma, el comportamiento del cuerpo era irrelevante, disculpándolo de toda atadura moral y librándolo a toda clase de goces. Otras enseñanzas reprobaban la multiplicación de la materia, siendo así la procreación un acto condenable. También existían corrientes que, al igual que el platonismo y las filosofías orientales, creían en el retorno cíclico de las almas a la prisión de la materia a través de la reencarnación. El iniciado, igualmente, buscaba romper este ciclo a través de la gnosis (a través de la iluminación, en las religiones orientales).
  • Interpretación alegórica del cristianismo y de las escrituras. Así, se reinterpretan a la luz gnóstica las historias de la creación, etc. dándoles significados filosóficos.
  • Establecimiento de jerarquías espirituales: En la cima de los seres existe un Dios, un ser perfecto e inmanente cuya propia perfección hace que no tenga relación alguna con el resto de seres imperfectos. Es inmutable e inaccesible. Descendiendo en una escala de seres emanados de aquél llegamos al Demiurgo, antítesis y culmen de la degeneración progresiva de los seres espirituales, y origen del mal. En su maldad, el Demiurgo crea el mundo, la materia, encadenando la esencia espiritual de los hombres a la prisión de la carne. En este escenario se libra una batalla entre los principios del bien y el mal, la materia (apariencia) y el espíritu (sustancia). Podemos ver paralelismos claros con el zoroastrismo.
  • Establecimiento de jerarquías humanas: En la cima de la jerarquía humana estaban los iniciados, en los que es predominante el espíritu. Ellos pueden experimentar la gnosis y acceder así a la salvación. Por debajo está el resto de los cristianos, en los que predomina el alma sensible y que se pueden salvar siguiendo la guía de los primeros. En la parte más baja están aquéllos en que predomina el cuerpo y que, por tanto, no alcanzarán la salvación.

Síntesis

Se trata de una doctrina, según la cual los iniciados no se salvan por la fe en el perdón gracias al sacrificio de Cristo sino que se salvan mediante la gnosis, o conocimiento introspectivo de lo divino, que es un conocimiento superior a la fe. Ni la sola fe ni la muerte de Cristo bastan para salvarse. El ser humano es autónomo para salvarse a sí mismo. El gnosticismo es una mística secreta de la salvación. Se mezclan sincréticamente creencias orientalistas e ideas de la filosofía griega, principalmente platónica. Es una creencia dualista: el bien frente al mal, el espíritu frente a la materia, el ser supremo frente al Demiurgo, el alma frente al cuerpo.

En 1945 fue descubierta una biblioteca de manuscritos gnósticos en Nag Hammadi (Egipto), que ha permitido un conocimiento mejor de sus doctrinas, anteriormente sólo conocidas a través de citas, refutaciones, apologíasheresiologías realizadas por Padres de la Iglesia.

Algunos cristianos identifican como gnóstico a Simón Mago, personaje que aparece en una narracion en Hechos de los apóstoles en el Nuevo Testamento. Su personalidad más relevante fue Valentín de Alejandría, que llevó a Roma una doctrina gnóstica intelectualizante. En Roma tuvo un papel activo en la vida pública de la Iglesia. Su prestigio era tal que se le tuvo en consideración como posible obispo de Roma. Otros gnósticos de renombre son Pablo de Samosata, autor de una célebre herejía sobre la naturaleza de Cristo. Carpócratesconcibió la idea de la libertad moral de los perfectos, en la práctica una ausencia total de reglas morales.

Finalmente, el amplio rango de variación moral del gnosticismo fue visto con recelo y el obispo Ireneo de Lyon lo declaró herejía en el 180 d. C., parecer que comparte la Iglesia Católica.

fuente: wikipedia

Autor: Alfredo A. Abad T.Universidad Tecnológica de Pereira – Colombia

En el panorama filosófico de los primeros siglos de la era cristiana,las ramificaciones sectarias derivadas del pensamiento griego motivaron,dentro de la naciente religión cristiana, una fecunda asimilaciónde dicho pensamiento. Con ello se buscaba fundamentar las creenciasa través de la absorción de ciertos conceptos filosóficos que serían degran utilidad para la conformación del lento proceso doctrinario que,con el paso de los siglos, habría de convertirse en el dogma reconocidopor la Iglesia romana1. Este proceso, sin embargo, no debe asumirsecomo una conformación orgánica con un desarrollo armónico. Por el contrario, con los intentos de consolidar una unidad dentro de la naciente religión que diese uniformidad a los ritos y creencias, nacíanconstantemente heterodoxias que, a su vez, intentaban legitimarse, ya fuese como revelación divina, ya como verdades incuestionables deun proceso filosófico y religioso. Dentro del los textos evangélicos esposible encontrar rastros de ello. Quizá el Evangelio de San Juan ofrece un ejemplo detallado cuando establece una conexión irreductible entre el verbo logos y el propio Cristo; de esta manera esquematiza la asimilación de un concepto griego con la nueva religión.

Pero este no es el único ejemplo: en los Hechos de los Apóstoles, el mayor intento de asimilación de la filosofía griega lo ejecuta San Pablo, cuando no sólo intenta evangelizar en Atenas, sino que utiliza vocabulario filosófico griego y despliega toda su capacidad retórica como una manera de incorporarse a la cultura que intenta atraer, a partir de la estructuración racional de un mensaje que, de todas formas, no fue aceptado por sus interlocutores, y que de hecho le valió una exposición al ridículo entre los presentes.  Pese al fracaso que tuvo en esa oportunidad, y a que, posteriormente, se centró en un mensaje menos racional sustentado en la locura de la cruz, es necesario identificar en esa proyección una línea que no habría de cambiar con el paso de los siglos: la absorción cristiana del pensamiento filosófico griego, que tendría un peso considerable dentro de la ortodoxia y, por supuesto, por fuera de ella, entre la inmensa cantidad de apropiaciones cristianas que no fueron reconocidas por la unidimensionalidad y rigidez del dogma romano.

Conforme a ese patrón, tanto los primeros apologistas como los representantes de las herejías de aquella época buscaron fundar sus creencias en conceptos griegos. Existe no obstante una serie de apreciaciones ricas en alusiones griegas que merecen nuestra atención, por cuanto no sólo enfocan su búsqueda en la filosofía griega, sino que de hecho le otorgan mayor valor al carácter racional que de allí deriva, por encima del mensaje revelado del cristianismo.

Estas apreciaciones de muy diversos matices han recibido el nombre de gnosticismo, y expresan por ello una conformación múltiple, a veces caótica, pero sumamente plástica e interesante dentro del terreno de las mitologías cristianas primitivas.

El gnosticismo no es, pues, una concepción unitaria de la cual se pueda extraer una doctrina unificada; por el contrario, expone distintas y muy divergentes apreciaciones que giran alrededor de lo que cada una de sus versiones presentaba como la verdad. No obstante, este grupo de distintas versiones expresa una identidad cuando: “[…] se dese auna gnosis, es decir, una experiencia unificante y divinizadora que permita llegar a Dios en un contacto personal y unirse realmente a Él”(Gilson 2007 35). De acuerdo con esto, el gnosticismo, a pesar de todas sus vertientes, implica una experiencia de la fe de la cual se parte, para acceder a un conocimiento que eventualmente la reemplaza:

[…]todas estas doctrinas han tenido por objeto, partiendo de la fe en una revelación, transformarla en un conocimiento (gnosis) capaz de unir al hombre con Dios.

Toda esta historia descansa, pues, sobreun diálogo entre la fe religiosa (pistis) y el conocimiento intelectual(gnosis). Trátase principalmente de saber si es o no posible concebir la fe como una sabiduría (pistis sophía). (Gilson 2007 36)

Esta consideración es de vital importancia en la medida de especificar el carácter de desacralización que tiene el gnosticismo, puesto que, a pesar de partir de una revelación, es casi general la convergencia entre sus distintas manifestaciones para no dar mayor importancia a la redención tal como la asimila el cristianismo en sus versiones ortodoxas.De hecho, la gnosis es propiamente un saber que garantiza la salvación, pero el papel de Jesús:

“[…] queda reducido a la simple transmisióndel conocimiento salvador.

El papel de su pasión y de su muerte queda en la sombra, o incluso suprimido” (Gilson 2007 40). Esta sola perspectiva era suficiente para que el celoso cristianismo en ciernes ysus apologistas condenaran al gnosticismo como herejía y definieran a Marción, Basílides y Valentín, entre otros, como enemigos declarados de la “verdadera religión”. De esos autores no se conservan sus obras completas, y de ellos sólo quedan los rasgos de su pensamiento a travésde las refutaciones que autores como San Irineo hicieron para desacreditar sus orientaciones. Como acontece con otra serie de afortunadas ironías históricas, el intento de refutar estas herejías se convirtió en el único medio para ser conocidas por la posteridad.

Es obvio que aquello en lo que Gómez Dávila centra su atención es en la postura general del gnosticismo, que hace alusión a la capacidad intelectual del hombre para definir un conocimiento que lo libere y le dé una sabiduría suficiente para acceder a un nivel superior. El movimiento gnóstico era aristocrático por sus rasgos y sus pretensiones.

Se distinguía del cristianismo en cuanto que desacreditaba los alcances que el pueblo podría tener en materia de acceso a un conocimiento(gnosis). De nuevo, una singular ironía, el hecho de que Gómez Dávila execre este movimiento dadas las no muy populares y sí muy precisas estimaciones aristocráticas del pensador bogotano. Pero, por supuesto,este enfoca sus ataques desde otra perspectiva que no puede dejar de ver en el fenómeno gnóstico un enemigo declarado de la reacción propuesta dentro de la obra. El fenómeno reaccionario expuesto en los Escolios obedece acomposiciones diversas, cuyos rasgos van más allá del mero aspecto político. Se trata evidentemente de una desconfianza específica por las pretensiones del hombre, especialmente del hombre moderno, cuya característica más clara es la reivindicación de valerse como individuo al margen del sometimiento religioso impuesto por el cristianismo.

Obviamente, este rasgo no se presenta de manera definida y absoluta; las evidencias expuestas desde la baja Edad Media hasta el llamado “Siglo de las luces” corresponden a variables y matices distintos que ubican una generalidad en la consolidación de una secularización creciente, que tuvo un gran desenvolvimiento en el interior de los ideales de la Revolución Francesa y de lo que de ella deriva: las democracias, ya no como pretensiones, sino como procesos concretos que eventualmente ocuparían el panorama político, en cuanto fueron viéndose desplazadas las monarquías, hoy ya casi de manera absoluta. Puesto que el objetivo de este texto es analizar los vínculos entre gnosticismo y modernidad, nos detendremos en el examen de las críticas a la modernidad hechas por el bogotano sólo en la medida en que se consideren necesarias para tal propósito. Existen dos alusiones contundentes, en donde Gómez Dávila establece la conexión entre lagnosis y el mundo moderno: “La Revolución Francesa ha sido la o la más alta de la marea gnóstica” (Gómez Dávila 2005b 191). La otra, un poco más enigmática, pero certera, expresa:

“A un dios sólo lo encadenala ignorancia. Un dios permanece caído mientras ignore serdios.

Aufklärung es la traducción circunspecta de Gnosis” (Id. 193). El primer fragmento alude inequívocamente a una relación que para Gómez Dávila se establece de acuerdo con las similitudes que habría entre los rasgos políticos, religiosos y antropológicos determinados en la Revolución francesa, y algunas posturas del gnosticismo, principalmenteen lo que concierne a la capacidad del hombre de enfrentar su existencia de acuerdo a la constitución racional del conocimiento que lo instaure en un nivel superior. La Revolución francesa (y en general la Ilustración) no es sólo un movimiento político, sino una cosmovisión fundamentada en la individualidad y en la capacidad racional del hombre para establecerse moral y políticamente desde sí mismo, sin elementos externos.

Los ideales de la modernidad se centran filosóficamente en la constitución de un sujeto autónomo que, a partir de su racionalidad, puede explicar su entorno y explicarse a sí mismo. Esa pretensión es vista por el autor como la expresión más elevada del gnosticismo, y es obvio que ve en ella una identificación con los derroteros gnósticos, según los cuales la búsqueda de un conocimiento certero ydefinitivo debe ser la motivación principal para llegar a un punto que, en este caso, ha de ser la salvación. Durante el periodo revolucionario e ilustrado, es claro que no es ese el objetivo, pero sí lo es si por salvación identificamos, no una meta religiosa, sino una política, seculary antropológica. La identificación de una relación entre la gnosis y la modernidad debe ser entendida en Gómez Dávila como una metáfora que sugiere las posibles coincidencias entre las pretensiones gnósticas antiguas y los anhelos modernos que tanto desestima el autor.

Esas pretensiones se basan en una idea definitiva que relaciona ambos movimientos de manera inequívoca: la confianza en el hombre. El pensamiento gnóstico y el moderno tienen una coincidencia en lo que respecta a la asimilación del hombre, en cuanto es visto con la suficiente capacidad racional para dar cumplimiento a los propósitos que emprenda: en el primero de los casos, el de su salvación autónoma al margen de la fe y, en el segundo, en otro tipo de salvación orientada a establecer el posicionamiento individual de la autonomía religiosa y moral de que hace gala el hombre moderno. Así se comprende mejor el segundo fragmento expuesto arriba, cuando el hombre es asimilado como un dios que se da cuenta de su condición, y por lo tanto dejade estar sometido, para considerar su propia visión desde una perspectiva distinta. La equiparación de gnosis y Aufklärung no es pues gratuita y desenfocada, obedece a una identificación de ambos fenómenos, la que quizá es una de las más radicales posturas de GómezDávila:

su imagen del hombre. Como todo moralista, el autor de los Escolios desestima las pretensiones del hombre y, por lo tanto, asume el gnosticismo como un fenómeno religioso que no se arrodilla ante Dios,

sino ante una nueva divinidad: el hombre.

En lo que respecta a la Aufklärung, el diagnóstico no es muy distinto, y de hecho en ella hay también unos visos de religiosidad bastante explícitos, aunque, claro está, de otra índole. La Diosa Razón, la creciente fe en el progreso humano, las bondades de la racionalidad, el fin de la religión en la medida en que esta es asumida como superstición, tienen también rasgos inconfundibles de motivación religiosa. Todas esas expresiones muestran una fe que, por supuesto, la llamada “posmodernidad”, en cuanto cierre de los metarrelatos, ha intentado superar. Gómez Dávila acierta cuando expresa que: “En el fondo no hay sino dos religiones: la de Dios y la del Hombre, y una infinidad deteologías” (Gómez Dávila 2005b 182); la religión gnóstica y la religiónde la Ilustración le rinden tributo a este último. El vínculo entre el gnosticismo y la modernidad es evidente cuando ambos enfatizan la posibilidad de que el hombre pueda establecer una salida racional a su ignorancia y “divinice”, por lo tanto, la propia razón: en el caso de la gnosis, cuando sobrepase la fe, y en el caso de la modernidad, cuando a través de ella pretenda salir de los abismos oscuros del mundo medieval para entrar en una edad ilustrada.

Pero es claro que, tanto los valores de Gómez Dávila anclados en la desconfianza de la razón, como su descripción nada alentadora de las capacidades autónomas del hombre, le hacen ver con suprema displicencia las optimistasexpresiones del pensamiento moderno. De hecho, con fino humor afirma:

“Hace doscientos años era lícito confiar en el futuro sin ser totalmente estúpido. ¿Hoy quién puede creer en las actuales profecías, puesto que somos ese espléndido porvenir de ayer?” (Gómez Dávila2005a 114).

En esta clase de escolios, en donde es evidente una tendencia moralista propia de la tradición francesa, que tanto fascinó al autor, se definen sus muy claras expresiones en contra del progreso humano, y, en este caso, en contra de la pretensión ilustrada de llegara buen término a partir de su fe en la razón. Son muchas las alusiones en que Gómez Dávila desestima los logros del hombre. Su contra modernidad se suma a ciertas voces como la de E.Cioran, cuando desarrolla una fuga de las visiones optimistas generadas principalmente en las utopías modernas, entre ellas, el pensamiento ilustrado. Como lo hemos apuntado, gnosis e Ilustración se subordinana una misma confianza, la de la razón humana, y es por ello que encontramos esa identificación entre las raíces gnósticas y modernas, en una sentencia inequívoca: “Racionalismo es el seudónimo oficial del Gnosticismo” (Gómez Dávila 2005b 148).

Tanta confianza en el hombre genera, desde la perspectiva del autor, una nueva divinidad: el hombre mismo. Esta perspectiva recibe el nombre de ateísmo gnóstico, y a él se refiere en escolios como estos:

El ateísmo auténtico es una página blanca; el ateísmo gnóstico esconde un texto escrito con tinta simpática. El Übermensch es recurso de un ateísmo inconforme.

Nietzsche inventa un consuelo humano a la muerte de Dios; el ateísmo gnóstico, en cambio, proclama la divinidad del hombre. (Gómez Dávila 2005b 182) Más que a un ateísmo fundado en la muerte de Dios, de expresiones trágicas como las de Nietzsche, que no son nuevos humanismos como el de la Ilustración, si no valoraciones distintas de la relación del hombre en su experiencia vital, como bien lo apunta Gómez Dávila, el enfoque de su crítica se debe centrar en la desconfianza en la divinizacióndel hombre.

Este último aspecto se da por supuesto en Gómez Dávila, a partir de una religiosidad que, en los Escolios, es fruto de su acendrado catolicismo y, por supuesto, a través de la esquematización de la tradición moralista que tanto influyó en él. La metáfora del pecado original es pieza clave dentro de los pensadores que, como GómezDávila, expresan su pensamiento a través de la lucidez escéptica. Esta metáfora es rememorada por Cioran en uno de sus más bellos ensayos,“El Árbol de Vida”, de su texto La Caída en el Tiempo, y explicita grandes concordancias con el autor de los Escolios:

[…][L]e récit de la chute nous permet d’entrevoir qu’au coeurmême de l’Éden le promoteur de notre race devait ressentir une malaise, faute de quoi on ne saurait expliquer la facilité avec la quelle ilcéda à la tentation. Il y céda? Il l’appela plutôt.  En lui se manifestait déjàcette inaptitude au bonheur, cette incapacité de le supporter dont nous avons hérité.5 (Cioran 2007 1072)

Si un fragmento como este se compara con la noción nada halagadora que Gómez Dávila asume con respecto a la naturaleza humana, no es difícil encontrar divergencias. El mito hebreo no sólo es una expresión de la religiosidad judeo cristiana, sino una muy buena ocasión para que los moralistas lo utilicen a fin de lanzar sus invectivas contra el optimismo moderno. Para tal efecto, nos encontramos con líneas como estas:

“Los hombres se dividen en dos bandos: los que creen en el pecado original y los bobos” (Gómez Dávila 2005a 118);

o también:

“Cualquiera que no confíe en el hombre resulta, en el fondo, cristiano”(Id. 51).

Ambos escolios excluyen la noción de una “bondad” implícita en el hombre, “bondad” asumida tanto por la gnosis como por el pensamiento ilustrado. Quienes creen en el pecado original, no sonsolamente los cristianos, sino ante todo quienes fundan su pensamientoen un hábito escéptico que no permite constituir una noción optimista de los logros y propósitos del hombre. En este sentido, el cristianismode Gómez Dávila es un escepticismo que restringe las expectativas gnóstico-ilustradas.

Esta idea es sumamente esclarecedora a la hora de asumir el fenómeno reaccionario en el autor, visto, no como una noción política, sino principalmente antropológica, una antropología bañada en las aguas lúcidas del escepticismo del escoliasta bogotano. El concepto de lucidez marcha casi paralelamente con la actitud escéptica. En Gómez Dávila también se encuentra, sólo que expresado con otro término. Son muchísimos los escolios en donde hay alusiones directas a la antítesis inteligencia-estupidez o inteligencia-bobería. Elautor utiliza la palabra inteligencia para referirse a lo que en términos escépticos se denomina lucidez, esto es, desencanto, desengaño,carencia de ilusiones.

Los bobos, por supuesto, son los engañados, los encantados, los ilusos, quienes creen en los buenos oficios y alcances del hombre. Gnósticos y modernos, envueltos en su creencia optimista, se encuentran al margen de la inteligencia o, lo que es lo mismo, del desengaño de Gómez Dávila.

Mientras la gnosis y la Ilustración comparten esa creencia en la natural bondad del hombre, el escéptico la desacredita con una simple mirada a la historia. De cualquier forma, es en el optimismo racionalista en donde se debate el problema que el autor señala; es, por ende, en el descrédito escéptico hacia las suficiencias humanas en donde se deben posicionar los fundamentos de sus críticas. De hecho, su cristianismo es bien singular, y está dominado por una adhesión constante hacia la lucidez escéptica, lo cual hace que esta desconfianza lance sus dardos contra la divinización del hombre. Esta divinización, que expresa la suficiencia racional y benévola, está representada en los siguientes términos:

“El dogma de la natural bondad del hombre formula en términos éticos la experiencia central del gnóstico. El hombre es naturalmente bueno porque es naturalmente dios” (Gómez Dávila 2005c 54),

o también:

“Contrala soberbia gnóstica sólo inmunizan el escepticismo y la fe. El que no creeen Dios puede tener la decencia de no creer en sí mismo” (2005b 194).

Autores como Habermas todavía creen en sí mismos, o al menos en esas nuevas formas de gnosis, de ilustraciones, de racionalismos, de humanismos, de modernidades, de posibilidades de comunicación, de óptimas bondades del ser humano. No hace falta haber estado en Auschwitz para desacreditar los alcances de la Razón, sobra mejor una buena dosis de ingenuidad para estimular sus pretensiones.

Al margen de Gómez Dávila, quizá hoy no nos duela tanto la muerte de Dios porque nos permitimos tomar distancia de sus cuitas cristianas, de sus nostalgias medievales; pero sí nos incomoda, tanto como a él, el relevo de un mito por otro más grotesco: el Hombre.

Las raices gnosticas de la modernidad

Las disputas Cristológicas

18 diciembre, 2010 Deja un comentario

 

El Cristo Redentor

El Cristo Redentor

 

Las disputas cristológicas son una serie de polémicas sobre la naturaleza de Jesús/Cristo mantenidas en el seno de la iglesia cristiana durante los primeros siglos de esta religión.

En el año 325, en el Concilio de Nicea, y de la mano del emperador Constantino I, así como en el Primer Concilio de Constantinopla, en 381, se estableció la doctrina oficial de la Iglesia Católica, que abarcaba todo el territorio del Imperio Romano (desde España hasta Siria). Esta estableció que Cristo era eterno, una encarnación divina consustancial con Dios Padre, una sola persona pero con dos naturalezas —completamente divina y completamente humana— y propósitos (ver más abajo). A partir de ese momento, y hasta el siglo VII, sucesivos concilios condenaron doctrinas que diferían de la del Credo niceno en materias de ontología crística.

Muchos de los que vivieron en la Edad Media, y que la Enciclopedia Católica y los libros católicos catalogan como herejes que tenían que ser extirpados, eran aquellos grupos cristianos que no aceptaban el trinitarismo, y no se sometían a la autoridad de la Iglesia Católica.

El periodo de los cuatro primeros siglos de la historia del cristianismo se caracterizó por disputas cristológicas. Los movimientos religiosos minoritarios, calificados como heréticos, que surgieron el segundo siglo nunca volvieron a cuestionar las explicaciones establecidas sobre la naturaleza de Cristo, y se concentraron en problemas como la simonia, hipocresía, la burocracia, la injusticia social y la luxuria de la Iglesia institucional. Volviendo ser asunto durante la Reforma Protestante con la aparición de nuevos movimientos. Hoy día especialmente lo de las Testigos de Jehová, vuelven a cuestionar las doctrinas cristológicas adoptadas el cuarto siglo.

Principales Corrientes contendientes

Las principales corrientes cristianas que intervinieron en disputas cristológicas se pueden agrupar en tres categorías pincipales, a saber: el trinitarismo, el unitarismo, y la Unicidad de Dios.

Trinitarismo

El Símbolo Quicumque reclama que el trinitarismo es la posición doctrinal de la Iglesia Católica Romana, aunque después de la reforma protestante, la gran mayoría de los grupos protestantes adoptaron la misma posición católica. Cree que hay un Dios, que existe como una pluralidad de tres personas divinas y distintas, que comparten los mismos atributos y la misma naturaleza divina. En el trinitarismo, Jesucristo es considerado como la segunda persona de la Santísima Trinidad.

Unitarismo

El Unitarismo cree que sólo hay un Dios que es indivisible, y niega la deidad de Jesucristo. En el unitarismo Jesús es considerado como un semidiós, o simplemente como una criatura. Dentro de los principales grupos unitarios encontramos el monarquianismo dinámico o adopcionismo, apolinarismo, arrianismo, marcionismo, monofisismo, monotelismo, nestorianismo, origenismo, priscilianismo, socinianismo y Patripasianismo.

El monarquianismo dinámico o adopcionismo: es la doctrina según la cual Jesús era un simple ser humano, elevado a una dignidad similar a la de Dios luego de su muerte. Esta idea es propia del pensamiento cristiano primitivo. En el pensamiento judío, el mesías es un ser humano elegido por Dios para llevar a cabo su obra espectacular: tomar a los hebreos y elevarlos por sobre todas las naciones. Al mismo tiempo, el adopcionismo era psicológicamente interesante para los primeros cristianos, ya que éstos eran una comunidad pobre y atrasada, y por ende era fácil identificarse con un héroe como Jesús, ser humano como cualquiera que es elegido (“adoptado”) por Dios, y que por ende daba esperanzas de salvación a los propios cristianos, tan humildes ante Dios como su héroe máximo.

El apolinarismo: afirmaba que en Cristo el espíritu estaba sustituido por el Logos divino, con lo que implícitamente negaba la naturaleza humana completa del Redentor, un dogma católico (y luego, de allí, también ortodoxo). Fue condenado en el Primer Concilio de Constantinopla, en el año 381.

El arrianismo: condenado en el Concilio de Nicea (325), el arrianismo, diametralmente opuesto al apolinarismo, negaba la consustancialidad del Hijo (Cristo) con el Padre (Dios) y por lo tanto la doctrina de la Trinidad católica. En esta visión unicista, Cristo era una criatura creada como todas las demás. Favorecida primeramente por el emperador Constancio II (337-361), esta escuela fue rechazada por Teodosio I el Grande (379-395). Adoptado oficialmente por el reino visigodo en España hasta su rechazo por el rey Recaredo en 589, cuando se convirtió a la fe romana.

El marcionismo, predicado por Marción en el siglo II, distinguía y separaba como cosas totalmente diferentes al Dios Creador del Antiguo Testamento, Yahveh, del Dios verdadero, el Padre, capaz de encarnar a un hijo hombre, Cristo, conforme al Nuevo Testamento, y concluye que ambas religiones son paralelas y que tienen por única conexión a la geografía.

El monofisismo o eutiquianismo: Afirma que en Cristo existe una sola naturaleza: la divina. Actualmente la Iglesia Copta de Egipto y las Ortodoxas de Siria (jacobitas), Armenia y Eritrea son monofisitas.

El monotelismo: Creado en el siglo VII, fue refutado en el tercer concilio de Constantinopla (680-1). Afirmaba que en Cristo existían dos naturalezas (como en el catolicismo), pero sólo la voluntad divina (para la oficialidad había dos, de lo contrario Jesús no hubiera sufrido tanto en la cruz como humano).

El nestorianismo: Propuesta por primera vez en el siglo V, esta doctrina afirmaba que en el Verbo (Jesucristo, tal como está descrito en el evangelio de Juan 1:1) existían dos personas: la divina (Cristo, hijo de Dios) y la humana (Jesús, hijo de María). En la cruz, por lo tanto, sólo había muerto el humano, sin haber sufrido el dios. Para el catolicismo, en cambio, el Hijo era una sola persona de las tres que integraban la Trinidad. Fue condenada en el Concilio de Éfeso (431). Actualmente los cristianos asirios, en Irak, mantienen esta creencia.

El origenismo: Rechazado en el segundo concilio de Constantinopla (553), afirmaba la eternidad de las almas humanas (cuando el catolicismo dice que el alma es creada en el momento de la concepción biológica). Una de esas almas habría sido la de Cristo, que se encarnó con el objetivo de conseguir la salvación de los hombres.

El priscilianismo: Fue una doctrina cristiana que negaba el dogma de la Trinidad y la encarnación del Verbo, ya que atribuía a Jesús un cuerpo solo aparente. Predicado por Prisciliano en el siglo IV y basado en los ideales de austeridad y pobreza, fue condenado en el concilio de Braga, en el año 563.

El socinianismo, difundido por el pensador y reformador italiano Fausto Socino (aunque al parecer se inspiró en las ideas ya formuladas por su tío Lelio) es antitrinitario y considera que en Dios hay una única persona y que Jesús de Nazaret es sólo un hombre, aunque nacido milagrosamente de la Virgen María por voluntad divina. Según esta confesión, la misión de Jesús en la tierra fue transmitir la voluntad del Padre tal como le había sido revelada, y tras su crucifixión fue resucitado por Dios y elevado a los cielos, donde adquirió la inmortalidad y desde donde reina sobre el mundo desde entonces.

El patripasianismo, una aparente evolución del modalismo, afirmaba que al ser Cristo, sólo una manifestación del Padre, este había sufrido en la cruz.

Unicidad de Dios

Los antiguos creyentes de la Unicidad de Dios, fueron etiquetados por sus oponentes como modalistas, o sabelianitas.

El modalismo, también fue conocido como monarquianismo modalístico. La palabra monarca, enfatizaba que el Rey del universo es uno solo, y modalismo que Dios se ha manifestado al hombre de diversos modos. El monarquianismo modalístico identificaba a Jesucristo como Dios mismo (el Padre) manifestado en carne. El Modalismo, se oponía férreamente contra el dogma de la trinidad. De acuerdo con la concepción trinitaria, Padre, Hijo y Espíritu Santo, son cada una de las tres personas de la trinidad. En cambio, los modalistas explicaban que de acuerdo con la Biblia, estos términos nunca pretendían hacer distinciones de tres personas eternas dentro de la naturaleza de Dios, sino que simplemente se referían a modos (o manifestaciones) de Dios. En otras palabras, Dios es un ser individual y único, y los diversos términos usados para describirle (tales como Padre, Hijo, y Espíritu Santo) son designaciones aplicadas a las diferentes formas de su accionar o a las diferentes relaciones que El tiene para con el hombre. Ver Unicidad de Dios.

Desde de la Reforma

Desde la Reforma protestante hasta ahora, estos son los principales grupos trinitarios, unitarios y de la Unicidad de Dios:

Principales Grupos Trinitarios

La Iglesia Católica Romana, La Iglesia Ortodoxa Griega que se separó de la Iglesia Católica Romana en el año 1054 d. C. en el conocido Cisma de Oriente, y la mayoría de grupos protestantes surgidos de la reforma, tales como la Iglesia Luterana, La Iglesia Anglicana, La Iglesia Presbiteriana, La Iglesia Bautista, la Iglesia Congregacional, y los pentecostales trinitarios entre los que se destaca Las Asambleas de Dios.

Principales Grupos Unitarios

Actualmente son numerosos los grupos que sostienen la creencia unitaria y hay muchas divisiones internas en sus afirmaciones, pero coinciden en negar que Jesús es Dios. Dentro de los grupos más importantes se encuentran los Testigos de Jehová (para los cuales Jesús es el primer ser creado por Dios, un ser divino que cumple diferentes papeles en el propósito de Dios; entre estos figuran: El Hijo Primogénito de Dios, el Obrero Maestro de la Creación, Miguel el Gran Príncipe, La Palabra o Vocero de Dios, entre otros), los Cristadelfianos (para los cuales Jesús es un hombre divino pero inferior a Dios), la Asociación Unitaria Universal, la Iglesia de la Ciencia Cristiana, algunos de los llamados grupos Judíos Mesiánicos.

Principales Grupos de la Unicidad de Dios

Dentro del cristianismo, la doctrina de la Unicidad de Dios, identifica a los pentecostales del nombre de Jesucristo. En el mundo hay muchas agrupaciones pentecostales apostólicas, más congregaciones independientes. Ninguna de estas agrupaciones u organizaciones argumenta ser soberana o estar por encima de las demás, y en su mayor parte disfrutan de buena confraternidad las unas con las otras.

fuente: wikipedia

fuente: wikilingue

Pensamiento Unico

La expresión pensamiento único (del francés pensée unique) es una fórmula retórica de cuño reciente, que forma parte del ideoléxico político actual, generalmente utilizada en el mundo político-mediático para descalificar a las ideas que, en opinión de quienes lo emplean, serían hegemónicas o dominantes. Grupos que tienen cada uno un pensamiento determinado y opuesto pueden acusarse mutuamente de practicar un pensamiento único. Se trataría entonces de lo que algunos psicólogos denominan un pensamiento de grupo.

Origen y evolución de la expresión

Su uso es controvertido, en principio fue acuñado por la izquierda y adoptado inmediatamente por los movimientos antiglobalización[1] para referirse a la supuesta supremacía del «neoliberalismo» como doctrina y la de la economía liberal. La derecha y el liberalismo lo utilizan también, pero con el sentido contrario, hablando de un pensamiento único favorable al «progresismo» como ideología y a la economía intervencionista del Estado de bienestar, una suerte de consenso «antiliberal» establecido a través de los medios de comunicación y de los intelectuales socialdemócratas.[3]
La expresión se atribuye al periodista de izquierdas y miembro de ATTAC Ignacio Ramonet, acuñada en enero de 1995 en una editorial de Le Monde Diplomatique donde es editor.[4] El término evocaba entonces el consenso europeo en torno a la moneda única, el uso del término se refiere a la reducción de la discusión ideológico dentro de la política en muchos países, por ejemplo, se recuerda la célebre expresión «There Is No Alternative» (no hay anternativa) de Margaret Thatcher, que luego sería imitada por otros políticos como el ex-canciller socialdemócrata alemán Gerhard Schröder quien utilizó la expresión germana «Es gibt keine Alternativen».
La expresión tuvo cierto éxito, pasando a convertirse en eslogan retórico para caricaturizar lo que la izquierda denomina «neoliberalismo». Su uso se ha extendido posteriormente como fórmula dialéctica para descalificar las ideas del oponente ideológico, con independencia de su orientación, sugiriendo que el así tachado es «cerrado de espíritu», frente a la «apertura» de quien aplica el calificativo. En resumen, no hay un solo “pensamiento único”, sino varios. Esta paradoja se explica porque la expresión designa en realidad el pensamiento específico de distintos grupos de personas:

  • Los antiglobalización y parte de la izquierda denuncian un pensamiento único «liberal».
  • Los liberales y parte de la derecha denuncian un pensamiento único «antiliberal».

El concepto de pensamiento único aplicado al liberalismo

El pensamiento único es un reproche al liberalismo en todas sus variantes (al que denominan genéricamente “neoliberalismo”) que proviene originalmente de la izquierda, de partidos políticos alternativos y organizaciones internacionales como ATTAC. El uso del término en este sentido se refiere a la supuesta reducción de la discusión ideológico dentro de la política en muchos países, por ejemplo, se recuerda la célebre expresión There is no alternative de Margaret Thatcher, que luego sería imitada por otros políticos como el socialdemócrata y ex-canciller alemán Gerhard Schröder, quien utilizó la expresión germana Es gibt keine Alternativen.
Durante el último cuarto del siglo XX, la caída del Muro de Berlín y la derrota de las doctrinas e ideologías marxistas en la desaparecida Unión Soviética y estados aliados, abonaron la idea de que la democracia liberal era la única forma de gobierno posible. El liberalismo, tachado por sus críticos de “pensamiento único”, valora según esta visión la competitividad por encima de cualquier otro valor y postula un librecambio sin límites, así como la mundialización o globalización (solamente en su acepción de dominio de la ideología liberal y de la libertad económico-financiera sin límites), la división mundial del trabajo, la desregulación sistemática de cualquier actividad de carácter social y que el estado sea reducido al mínimo (situación que algunos de los que se oponen a esta ideología califican de “estado policial“). En consecuencia, la única doctrina válida sería el capitalismo y el liberalismo que lo inspira y la historia ha terminado, al demostrarse, en la práctica, que no hay progreso posible fuera de ese sistema. En esta visión caricaturizada de la democracia y el liberalismo, «todo se reduce a mercado».
Según este punto de vista, los principales defensores de esta doctrina habrían sido Francis Fukuyama (por sus opiniones sobre el «fin de la historia») y estadistas liberal-conservadores como el presidente de los Estados Unidos Ronald Reagan y la primera ministra británica Margaret Thatcher.

El concepto de pensamiento único aplicado al socialismo

La derecha liberal llama «pensamiento único» a lo que sería un consenso anti-liberal defendido por los intelectuales y los medios de izquierda. De acuerdo a este punto de vista, el consenso se manifestaría en el carácter planificador, centralizador y dirigista de las instituciones europeas, asentado en el Estado-providencia de cada uno de los países.
Desde este punto de vista, se denuncia igualmente una “dictadura intelectual” de izquierda acerca de cuestiones sociales y morales, asentado en la herencia intelectual del mayo del 68, que sería el fundamento de la actual corrección política que domina la política y los medios europeos.
Por ejemplo, Nicolas Sarkozy lo usa con frecuencia en este sentido. Lo hizo por ejemplo en el discurso tras su victoria electoral en las presidenciales francesas de mayo de 2007:

El pensamiento único, que es el pensamiento de quienes lo saben todo, de quienes se creen no sólo intelectualmente sino también moralmente por encima de los demás, ese pensamiento único había denegado a la política la capacidad para expresar una voluntad.

Nicolas Sarkozy, Discurso de Bercy, 29 de abril de 2007

También en una entrevista en el periódico Libération:

Je parle de cette pensée unique qui conduit un certain nombre de gens à l’exaspération. Mais le débat, ce n’est pas cela. Vous, vous pouvez vous complaire dans des alliances avec le Parti communiste, avec l’extrême gauche, donner la parole à tous les extrémistes de la création. Ça, c’est bien, puisque c’est la pensée unique! On ne peut plus rien dire dans notre pays sans qu’immédiatement on soit accusé d’arrière-pensées nauséabondes ! C’est la pensée unique qui est intolérable.

Entrevista a Sarkozy en Liberation

El historiador francés Pierre Rigoulot, uno de los autores de El libro negro del comunismo, denomina pensamiento único al consenso antiestadounidense que, a su juicio, atraviesa el mainstream francés.[10]
Fuera del ámbito francófono, tanto el estadounidense afincado en Europa Bruce Bawer[11] como el sueco Johan Norberg opinan que el consenso socialdemócrata de la clase dirigente es un rasgo característico de la sociedad europea occidental y lo denominan «el estado de la idea única» (one-idea state), expresión que utilizan como equivalente de pensée unique:

El estado de idea única[…], el riesgo que el poder de los socialdemócratas sobre nuestras mentes, autoridades, universidades y medios de comunicación pone en marcha un proceso de adaptación desde todos los flancos, incluido el de la oposición, de tal modo que se arrincona y se excluye a los individualistas y a los innovadores.

Johan Norberg

Un ejemplo de uso de la expresión en el ámbito hispanohablante es el que hizo Esperanza Aguirre a propósito de las elecciones francesas ganadas por Nicolas Sarkozy, afirmando que «Francia se ha revelado contra el pensamiento único, que es el de la izquierda». En su reseña del Diccionario políticamente incorrecto, de Carlos Rodríguez Braun, Gorka Echevarría señala: «Carlos Rodríguez Braun ha escrito un manual […] un manifiesto en contra del pensamiento único de izquierdas».

http://es.wikipedia.org/wiki/Pensamiento_único

http://www.uned.es/ntedu/espanol/master/primero/modulos/tecnologia-y-sociedad/pensamiento-unico.htm

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