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Pensamiento crítico vs. Pensamiento único

7 septiembre, 2011 Deja un comentario

Le Monde Diplomatique

Editorial Debate, SA.
Madrid, 1998.

Este libro recoge una recopilación de los mejores artículos publicados en la edición española de Le Monde Diplomatique, que nos dan las claves para entender la actual etapa del orden internacional, la de la globalización o mundialización, aportando al mismo tiempo herramientas conceptuales e informativas para la construcción de un pensamiento crítico frente al pensamiento único.

El libro contiene 10 capítulos y a continuación encontrareis en un índice los temas tratados más específicamente.

Capítulo 1. Pensamiento único- Pensamiento crítico

-Mitologías contemporáneas: sobre la ideología de hoy.
-¿Cómo resistir a la colonización de las mentes?
-Sobre “el pensamiento único”.

Capítulo 2. La era de la globalización

-Doscientas sociedades controlan el mundo.
-Sobre el rumbo del mundo.
-De las “pseudo-matemáticas” al cibermercado.
-El proyecto de “tasa Tobin”.
-Un giro en la historia de la globalización.
-El nuevo “manifiesto” de los poderes multinacionales.

Capítulo 3. Demolición social

-Frente a la catástrofe programada.
-Infancias fracasadas.
-La “cláusula social”, un medio de mundializar la justicia.
-Las posibilidades(frustradas) de las “tecnologías de lo inmaterial.

Capítulo 4. Refundar la democracia

-Los nuevos amos del mundo.
-Elecciones que generan dictadores.
-Cuando los que firman los cheques hacen las leyes.
-La mutación del mundo.

Capítulo 5. La corrupción, al asalto de los estados

-Cómo las mafias gangrenan la economía mundial.
-La droga como coartada en la política exterior norteamericana.
-Rusia, rehén de un capitalismo mafioso.

Capítulo 6. Planeta y especie humana

-Energía y crecimiento demográfico.

Capítulo 7. Mujeres y equidad social

-En el corazón del dominio masculino.
-Ilusiones perdidas para las mujeres del este.
-Hacer de la unión un incentivo para la igualdad de sexos.

Capítulo 8. Refugiados e inmigrantes

-Una humanidad sin domicilio fijo.
-Las “zonas internacionales” de retención.

Capítulo 9. Nuevos desafíos para los medios de comunicación

-Los nuevos escenarios de la comunicación mundial.
-Medios y comprensión del mundo.
-El periodismo ante el desafío de Internet.
-Fotoperiodismo: imágenes y buitres.
-Los media justifican los fines.

Capítulo 10. Cultura y mercado

-¿Agonía de la cultura?
-El cine europeo desamparado.
-De la resistencia de las cosas pintadas.
-Culturas en venta.
-Palomos amaestrados.

“Todos nacemos originales y morimos copias”

Carl Gustav Jung

Una frase que revela claramente la fuerza y el poder que está adquiriendo el pensamiento único en nuestras sociedades, y que además, intentamos inculcar a otras sociedades no occidentales. Una fuerza que nos hace perder toda nuestra individualidad, originalidad, creatividad y esencia de cada ser humano. Características que solo poseemos los humanos, y que además gozamos de la oportunidad de potenciarlas a lo largo de nuestra vida, a través de la infinidad de experiencias que nos suceden, de los aprendizajes que nos van haciendo crecer, y de las relaciones que entablamos con las personas, con los objetos o ambientes; y que por el contrario, hoy más que nunca, se desvanecen gracias a un “fantasma” que las ahoga hasta hacerlas casi desaparecer para instaurar así una religión suprema: el pensamiento único-las conductas únicas.

Antes de comenzar a comentar que ha supuesto para mí este libro y que crítica sustraigo de él, considero muy positivo dejar constancia de una definición, que para mí, en términos literarios, describe muy fielmente qué es “pensamiento único” por Ignacio Ramonet: “una especie de doctrina viscosa que, insensiblemente, envuelve cualquier razonamiento rebelde, lo inhibe, lo perturba, lo paraliza y  acaba por ahogarlo. El único autorizado por una invisible y omnipresente policía de opinión”. Un pensamiento que llega a todos los ámbitos: los medios de comunicación, la política, la economía, las tendencias sociales, en el mercado, en los deseos de la gente, occidental, (claro), en la literatura, en la publicidad, en el ocio, en la ideología…en todo lo que nos podamos imaginar, y en casi todos los lugares, hoy, el pensamiento único y hegemónico ya está implantado.

Esta nueva tendencia, asociada a un nuevo régimen político, social e ideológico, el neoliberalismo, fue implantado después del fin de la Guerra Fría por unos “señores” (Margarhet Tacher, Ronald Reegan y también en Sud-América por Pinochet), conscientes de que había llegado la hora de hacer un cambio en todo el mundo, un giro que otorgara más poder a los poderosos gracias a la explotación de otros y del consenso de la opinión pública del norte. Este nuevo régimen se basa en la doctrina del pensamiento único, el cual se encuentra presente en todo el mundo a través de la globalización, y se extiende temporalmente por futuras generaciones a través del nuevo concepto de “educación”: libros de texto que imponen un pensamiento único, enseñazas a-críticas y a-históricas, no constructivista sino reproduccionista, y principalmente conformista ante el nuevo mundo, caracterizado por la conformidad hacia las desigualdades entre los dos mundos y producidas por el primero.

Aunque este libro no tiene en cuenta las incidencias del pensamiento único en la educación, si se lleva a cabo un descripción de él en todos los ámbitos en los que está presente, y también en aquellos que sufren sus consecuencias. De este modo, las realidades que hoy nos preocupan: la inmigración, la discriminación de género, la globalización como inevitable, las actuales políticas económicas que afectan al mundo, la pérdida aparente de ideologías, el nuevo mundo visto desde la perspectiva tecnócrata, el retroceso del concepto de democracia en las sociedades y en consecuencia la aparición de los nuevos amos que ya no son el pueblo, la corrupción, el suprapoder que en los últimos tiempos han alcanzado los medios de comunicación y, por supuesto, no se olvida al nuevo dios: el mercado, el cual rige todas las pretensiones y actuaciones mundiales. Todas ellas se analizan en el libro,a través de la perspectiva crítica, es decir, empleando el pensamiento crítico, y con la intención de darnos a conocer que son muchas las mentiras que nos venden por verdades. Mentiras y falacias que se agrupan en torno a una filosofía: el pensamiento único, el cual cada vez más, está teniendo más adeptos, y en consecuencia, más poder que el pensamiento crítico.

Así, la manipulación de las mentes, bajo una óptica de universalismo inevitable, es hoy e día, tarea fácil, puesto que nos han domesticado tanto que nos hemos olvidado de someter a reflexión permanente todo aquello que nos dicen, o bien todo aquello que hacen, llegando al extremo de creernos por racional aquello que simplemente es irracional.

De este modo, éste es un libro muy recomendable si queremos entender que intenciones reales hay bajo los hipócritas discursos políticos (los cuales no son más que…….de las pretensiones económicas y el mercado); para comprender que nuevo giro ha tomado el mundo, y sobre todo, para ser conscientes de cual es el instrumento, que están utilizando con la gente para que ésta acepte, se conforme y no proteste (como ya he dicho), sobre aquello que es de por si irracional. Cabe destacar, que además de ser este un recurso que anula el progreso humano y la singularidad de cada ser humano, es el responsable de nuestra ignorancia de cara al resto del mundo, y al mismo tiempo, es esta ignorancia la que permite dar rienda suela a sus tentativas imperialistas y destructivas.

Pensamiento  crítico vs. pensamiento único, representa un conjunto de artículos recogidos por el Le Monde Diplomatique, que articulados bajo un mismo eje y desde una veintena de periodistas, analizan las problemáticas que se plantean a partir de la globalización, el neoliberalismo y el pensamiento único. Pero que además, se encargan  de decir, a veces implícita y otras explícitamente, quienes son los que mueven los hilos para que la doctrina, y la nueva ideología se expanda como inevitable.

Por último, destacaré la dificultad que entraña la lectura de este libro, principalmente por la temática, pues la mayoría de cosas las conocemos “de pasada” y de “oídas”. Sin embargo, en el libro las explican conforme son, con sus términos técnicos y conceptos apropiados, lo cual conduce,  en muchos casos, a que los lectores, por no poseer los conocimientos previos necesarios para la comprensión adecuada a las exposiciones, nos encontremos perdidos y  . Sin embargo, opino que son aspectos que sean de conocer en sus nomenclaturas y también, conocer las causas, procesos y las variables ocultas que conllevan esos aspectos o sucesos, si pretendemos entender el presente. Además, éstos no son perceptibles de ser simplificados, sobre todo, porque es imprescindible que hablemos de las cosas por su nombre, y no por las diversas interpretaciones manipuladas que se les puedan dar.

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Pensamiento Unico

La expresión pensamiento único (del francés pensée unique) es una fórmula retórica de cuño reciente, que forma parte del ideoléxico político actual, generalmente utilizada en el mundo político-mediático para descalificar a las ideas que, en opinión de quienes lo emplean, serían hegemónicas o dominantes. Grupos que tienen cada uno un pensamiento determinado y opuesto pueden acusarse mutuamente de practicar un pensamiento único. Se trataría entonces de lo que algunos psicólogos denominan un pensamiento de grupo.

Origen y evolución de la expresión

Su uso es controvertido, en principio fue acuñado por la izquierda y adoptado inmediatamente por los movimientos antiglobalización[1] para referirse a la supuesta supremacía del «neoliberalismo» como doctrina y la de la economía liberal. La derecha y el liberalismo lo utilizan también, pero con el sentido contrario, hablando de un pensamiento único favorable al «progresismo» como ideología y a la economía intervencionista del Estado de bienestar, una suerte de consenso «antiliberal» establecido a través de los medios de comunicación y de los intelectuales socialdemócratas.[3]
La expresión se atribuye al periodista de izquierdas y miembro de ATTAC Ignacio Ramonet, acuñada en enero de 1995 en una editorial de Le Monde Diplomatique donde es editor.[4] El término evocaba entonces el consenso europeo en torno a la moneda única, el uso del término se refiere a la reducción de la discusión ideológico dentro de la política en muchos países, por ejemplo, se recuerda la célebre expresión «There Is No Alternative» (no hay anternativa) de Margaret Thatcher, que luego sería imitada por otros políticos como el ex-canciller socialdemócrata alemán Gerhard Schröder quien utilizó la expresión germana «Es gibt keine Alternativen».
La expresión tuvo cierto éxito, pasando a convertirse en eslogan retórico para caricaturizar lo que la izquierda denomina «neoliberalismo». Su uso se ha extendido posteriormente como fórmula dialéctica para descalificar las ideas del oponente ideológico, con independencia de su orientación, sugiriendo que el así tachado es «cerrado de espíritu», frente a la «apertura» de quien aplica el calificativo. En resumen, no hay un solo “pensamiento único”, sino varios. Esta paradoja se explica porque la expresión designa en realidad el pensamiento específico de distintos grupos de personas:

  • Los antiglobalización y parte de la izquierda denuncian un pensamiento único «liberal».
  • Los liberales y parte de la derecha denuncian un pensamiento único «antiliberal».

El concepto de pensamiento único aplicado al liberalismo

El pensamiento único es un reproche al liberalismo en todas sus variantes (al que denominan genéricamente “neoliberalismo”) que proviene originalmente de la izquierda, de partidos políticos alternativos y organizaciones internacionales como ATTAC. El uso del término en este sentido se refiere a la supuesta reducción de la discusión ideológico dentro de la política en muchos países, por ejemplo, se recuerda la célebre expresión There is no alternative de Margaret Thatcher, que luego sería imitada por otros políticos como el socialdemócrata y ex-canciller alemán Gerhard Schröder, quien utilizó la expresión germana Es gibt keine Alternativen.
Durante el último cuarto del siglo XX, la caída del Muro de Berlín y la derrota de las doctrinas e ideologías marxistas en la desaparecida Unión Soviética y estados aliados, abonaron la idea de que la democracia liberal era la única forma de gobierno posible. El liberalismo, tachado por sus críticos de “pensamiento único”, valora según esta visión la competitividad por encima de cualquier otro valor y postula un librecambio sin límites, así como la mundialización o globalización (solamente en su acepción de dominio de la ideología liberal y de la libertad económico-financiera sin límites), la división mundial del trabajo, la desregulación sistemática de cualquier actividad de carácter social y que el estado sea reducido al mínimo (situación que algunos de los que se oponen a esta ideología califican de “estado policial“). En consecuencia, la única doctrina válida sería el capitalismo y el liberalismo que lo inspira y la historia ha terminado, al demostrarse, en la práctica, que no hay progreso posible fuera de ese sistema. En esta visión caricaturizada de la democracia y el liberalismo, «todo se reduce a mercado».
Según este punto de vista, los principales defensores de esta doctrina habrían sido Francis Fukuyama (por sus opiniones sobre el «fin de la historia») y estadistas liberal-conservadores como el presidente de los Estados Unidos Ronald Reagan y la primera ministra británica Margaret Thatcher.

El concepto de pensamiento único aplicado al socialismo

La derecha liberal llama «pensamiento único» a lo que sería un consenso anti-liberal defendido por los intelectuales y los medios de izquierda. De acuerdo a este punto de vista, el consenso se manifestaría en el carácter planificador, centralizador y dirigista de las instituciones europeas, asentado en el Estado-providencia de cada uno de los países.
Desde este punto de vista, se denuncia igualmente una “dictadura intelectual” de izquierda acerca de cuestiones sociales y morales, asentado en la herencia intelectual del mayo del 68, que sería el fundamento de la actual corrección política que domina la política y los medios europeos.
Por ejemplo, Nicolas Sarkozy lo usa con frecuencia en este sentido. Lo hizo por ejemplo en el discurso tras su victoria electoral en las presidenciales francesas de mayo de 2007:

El pensamiento único, que es el pensamiento de quienes lo saben todo, de quienes se creen no sólo intelectualmente sino también moralmente por encima de los demás, ese pensamiento único había denegado a la política la capacidad para expresar una voluntad.

Nicolas Sarkozy, Discurso de Bercy, 29 de abril de 2007

También en una entrevista en el periódico Libération:

Je parle de cette pensée unique qui conduit un certain nombre de gens à l’exaspération. Mais le débat, ce n’est pas cela. Vous, vous pouvez vous complaire dans des alliances avec le Parti communiste, avec l’extrême gauche, donner la parole à tous les extrémistes de la création. Ça, c’est bien, puisque c’est la pensée unique! On ne peut plus rien dire dans notre pays sans qu’immédiatement on soit accusé d’arrière-pensées nauséabondes ! C’est la pensée unique qui est intolérable.

Entrevista a Sarkozy en Liberation

El historiador francés Pierre Rigoulot, uno de los autores de El libro negro del comunismo, denomina pensamiento único al consenso antiestadounidense que, a su juicio, atraviesa el mainstream francés.[10]
Fuera del ámbito francófono, tanto el estadounidense afincado en Europa Bruce Bawer[11] como el sueco Johan Norberg opinan que el consenso socialdemócrata de la clase dirigente es un rasgo característico de la sociedad europea occidental y lo denominan «el estado de la idea única» (one-idea state), expresión que utilizan como equivalente de pensée unique:

El estado de idea única[…], el riesgo que el poder de los socialdemócratas sobre nuestras mentes, autoridades, universidades y medios de comunicación pone en marcha un proceso de adaptación desde todos los flancos, incluido el de la oposición, de tal modo que se arrincona y se excluye a los individualistas y a los innovadores.

Johan Norberg

Un ejemplo de uso de la expresión en el ámbito hispanohablante es el que hizo Esperanza Aguirre a propósito de las elecciones francesas ganadas por Nicolas Sarkozy, afirmando que «Francia se ha revelado contra el pensamiento único, que es el de la izquierda». En su reseña del Diccionario políticamente incorrecto, de Carlos Rodríguez Braun, Gorka Echevarría señala: «Carlos Rodríguez Braun ha escrito un manual […] un manifiesto en contra del pensamiento único de izquierdas».

http://es.wikipedia.org/wiki/Pensamiento_único

http://www.uned.es/ntedu/espanol/master/primero/modulos/tecnologia-y-sociedad/pensamiento-unico.htm

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